Palabras clave: uso indebido - drogas - cocaína - marihuana - paco - adicciones - prevención - salud - medicina - heroína - dependencia - dosis - uso terapéutico -
La dependencia o adicción a las drogas, se presenta como una consecuencia probable y frecuente del uso indebido de aquéllas. Hay que destacar la existencia no sólo de drogas provenientes de la actividad criminal, como la cocaína, marihuana, la heroína y muchas otras, sino también las que teniendo uso médico, pueden emplearse inadecuadamente, en diversas formas de administración y elevada cantidad de dosis, que no representan bajo ningún concepto un uso terapéutico, reglado y autorizado. Este uso inadecuado o indebido, expresa "sintomatológicamente" una dificultad más profunda de la personalidad del usuario. Existen comportamientos adictivos en cualquier edad, cultura y nivel económico. No debemos limitar la cuestión a los más jóvenes, pues también están aquí, el ama de casa que hace frente a sus frustraciones recurriendo a sedativos y tranquilizantes; el conductor de un vehículo o un deportista que trata de incrementar su rendimiento con estimulantes y también, el señor que aspira cocaína en determinadas reuniones sociales. Diferentes niveles de compromiso No todas las personas que consumen drogas son drogadictos, ni todos los usuarios necesitan ser tratados en un sistema de internación. La mayoría de los usuarios de drogas se encuentran dentro de las siguientes categorías: la prescripción médica, la automedicación y la búqueda de euforia o sensaciones placenteras. La prescripción médica representa el grupo más ampliamente extendido y aceptado socialmente del uso de sustancias medicamentosas. Su encuadre sanitario autorizado permite la extensión de su uso, a veces más allá de las necesidades puramente médicas o específicas. La automedicación, ordinariamente con drogas que modifican el estado de ánimo y que son legalmente manufacturadas, por lo general responden a un comportamiento adaptativo, como un intento de evasión al aburrimiento, a la soledad, a la tensión, a la frustración, etc. El uso de drogas por búsqueda de placer o entretenimiento comprende, en su mayoría, a experimentadores que responden a una novedad pasajera, a la presión de grupos de pares o a curiosidad natural. Esta forma de experimentación ocurre cuando, tanto el cuadro psicológico o personal, así como el medio social induzcan a ella, y el consumo no tiende a continuarse si se encuentran formas diferentes de placer y recreación. El uso por motivación social comprende a usuarios que acudirán a la droga cada vez que se encuentren en una situación social favorecedora y se presente la oportunidad, debido a una predisposición psicológica. Otro grupo está constituído por una categoría de usuarios inveterados en el cual el individuo consagra un tiempo y una actividad considerable a todo lo relacionado con las drogas; aunque sea capaz de desempeñarse en su trabajo y permanecer en otras actividades, su rendimiento comienza a declinar acentuadamente en varias áreas. Por último, los usuarios ineptos, que son los verdaderos adictos, para quienes el eje organizador de la vida es la búsqueda y el uso de la droga y presentan una disfuncionalidad personal y social. Esta última categoría de uso de drogas es la que se entiende como drogadicción. ¿Puede prevenirse el uso indebido de drogas? A pesar de que actualmente el fenómeno del uso indebido de drogas ha llegado a niveles de expansión muy elevados, es necesario considerar la posibilidad de generar acciones que tiendan a la prevención. La familia es uno de los mejores ámbitos para ello. ¿Cómo prevenir en la familia el consumo de drogas? Evite ignorar los problemas de sus hijos por considerarlos "cosas de niños"; Procure escucharlos y razonar con ellos cuando no esté de acuerdo con sus opiniones; Evite que exista contradicción entre lo que exige de sus hijos y lo que Ud. hace. No olvide que somos un modelo a imitar; Procure reducir su propio consumo habitual de drogas lícitas (alcohol, tabaco y medicamentos); Evite mantener posturas excesivamente permisivas; Procure brindarles autoridad y comprensión; Evite estar siempre ocupado, sus hijos necesitan de Ud.; Procure compartir actividades de utilización saludable del tiempo libre, fomentándolas en la familia. ¿Qué hacer si un miembro de su familia usa drogas? Si Ud. percibe señales que pueden ser indicadores de que algún familiar está haciendo uso indebido de drogas, hable directamente con él, en un ambiente de confianza. Lo más importante es conservar la calma. Al hablarle no lo insulte, no lo agreda, debe tratarlo como una persona que tiene problemas difíciles y que sufre por no poder resolverlos. Hágale saber que las drogas no resuelven los problemas; por el contrario, sólo provocan otros más graves. Es necesario darle apoyo, orientación y oportunidad para que busque otras actividades más saludables en las que pueda desenvolverse de manera responsable y creativa, como por ejemplo el deporte, la música, la lectura o el trabajo, entre otras. Ante todo debe ayudar acercándose a él y consultando a un profesional especializado.