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"Seguir una dieta rica en verduras, frutas, pescados, carnes blancas y frutos secos, y baja en carnes rojas, puede ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer". Esta es la principal conclusión de un estudio observacional del cual participaron 2.100 estadounidenses mayores de 65 años, residentes en Nueva York, cuyos hábitos alimentarios fueron analizados durante cuatro años por el equipo del doctor Nikolaos Scarmeas, profesor asociado de Neurología del Centro Médico de la Universidad de Columbia en la mencionada ciudad. "Dado que se trata de un análisis y no de una investigación epidemiológica, no estamos en condiciones de afirmar científicamente que seguir una determinada dieta ayude a prevenir el Alzheimer, pero lo cierto es que mediante nuestro estudio hallamos que las personas que siguieron una dieta rica en verduras crucíferas y de hojas verdes, frutos secos, pescados, tomates y pollo; y pobre en carnes rojas o lácteos de alto contenido graso, tenían 38 por ciento menos riesgo de desarrollar Alzheimer, en comparación con aquellos que se alimentaron de otra forma", refirió el doctor Scarmeas, en la edición online de la publicación especializada Archives of Neurology, en la cual además consta que de los 2.100 voluntarios, durante los cuatro años que duró el trabajo, 253 desarrollaron la enfermedad en cuestión. Para la investigación, el equipo del doctor Scarmeas consideró otros factores como la edad, los antecedentes genéticos, el tabaquismo, el Indice de Masa Corporal, la etnia y el nivel de educación de los voluntarios de la experiencia, ya que todos estos factores contribuyen no sólo a su predisposición para desarrollar o no una enfermedad degenerativa como el Alzheimer, sino también a su estado de salud general. Demorar los síntomas Sobre este tema, el doctor Carlos Mangone, médico neurólogo y presidente honorario del Comité Científico de la Asociación Lucha contra el Mal de Alzheimer (ALMA), refirió que "efectivamente, cuidar la dieta es muy importante cuando pensamos en el Alzheimer, porque seguir un plan de alimentación que se asemeja mucho al conocido como 'mediterráneo' no sólo ayuda a hacer más lenta la progresión y el avance de la enfermedad, sino que además en las personas que cuentan con antecedentes familiares suele ser un aliado fundamental para que los primeros síntomas de esta patología aparezcan más tarde de lo que lo harían si no se cuidara la alimentación". "Igualmente -aclaró el doctor Mangone- es importante destacar que no toda persona que cuente con antecedentes familiares de Alzheimer va a desarrollar esta patología indefectiblemente; pero, dado que existe una mayor predisposición, es fundamental tener todos las herramientas preventivas en cuenta y a disposición para ayudar a que este proceso se de más paulatinamente y sobre todo, años más tarde". El neurólogo local coincidió con el trabajo norteamericano en el sentido de los alimentos que no deben faltar -como las verduras y las carnes blancas- pero fue un poco más allá al señalar que "concretamente hay que darle un lugar preferencial a los alimentos que contengan Omega 3, como el atún de mar o el salmón, así como también a las nueces y sobre todo a las frutas". Al mismo tiempo destacó que "igualmente es necesario restringir las carnes rojas y los alimentos ricos en grasa, porque éstos contribuyen a incrementar el nivel de colesterol, una suerte de factor asociado que sufren la mayoría de las personas con Alzheimer". A su vez, el doctor Ricardo Allegri, también integrante del Comité Científico de ALMA, señaló que "cuidar la salud en todos los aspectos, prestando atención a la práctica de actividad física, a los hábitos que se tienen, pero también al funcionamiento cerebral, forma parte de lo que es el abordaje correcto e integral de una patología como el Alzheimer".