Palabras clave: depresión - enfermedades mentales - episodios depresivos - salud mental - salud - medicina - enfermedades - prevención -
Desdichadamente, la depresión no logra mejorarse con los consejos, la gimnasia, las salidas de paseo o las vacaciones, como tampoco con los cambios en el estilo de vida y/o dieta. Requieren un tratamiento específico, tal como ocurre con cualquier otra enfermedad. En la primera etapa del contacto con el paciente se realiza una evaluación diagnóstica, consistente en una o más entrevistas para obtener datos importantes de su historia personal y estado actual. Del mismo modo y cuando corresponda, se deben estudiar otras condiciones físicas que puedan causar síntomas similares a la depresión (hipotiroidismo o enfermedades del páncreas, por ejemplo), así como la ingesta reciente o actual de fármacos que puedan asociarse también con manifestaciones depresivas (corticoides, ciertos antihipertensivos). Una vez diagnosticada, el abordaje consiste en el empleo de psicofármacos del grupo de los antidepresivos, psicoterapia y psicoeducación. Los antidepresivos intervienen corrigiendo el ya mencionado disbalance de neurotransmisores en el sistema nervioso central para así controlar las manifestaciones centrales de la depresión, restaurando el desequilibrio químico presente en la red o circuitos neuronales de los centros cerebrales responsables de las respuestas emocionales. Son fármacos diferentes a los sedantes y tranquilizantes; no provocan acostumbramiento o hábito, ni tienen efectos estimulantes en personas sanas y, los más modernos, tampoco los incontables efectos indeseables que presentaban los antiguos antidepresivos. Suelen tener un período de latencia de 3 a 6 semanas para iniciar o alcanzar la respuesta deseada. En algunas ocasiones, si a las 6-8 semanas de iniciado el tratamiento no se logra una recuperación satisfactoria, podría requerir aumento de la dosis o incluso "potenciar" su efecto con otros fármacos muy específicos. La psicoterapia es un recurso sumamente útil en todas las formas y severidades de la depresión. En esta técnica, el psicoterapeuta (médico psiquiatra o psicólogo con el debido y específico entrenamiento) y el paciente analizan las experiencias, relaciones interpersonales, acontecimientos vitales y sentimientos importantes de éste, en un intento de esclarecer áreas de dificultades en su vida, reelaborando el paciente su pasado y presente con el propósito de obtener pautas más adaptativas y satisfactorias de vida. Dado que la depresión generalmente afecta la vida familiar, en ciertos casos puede ser útil que su familia participe de tratamientos psicoterapéuticos dirigidos a todo el grupo.
Usuario: Aurora R
Publicado el: 14/04/2010