Palabras clave: director - Agustín Szafer - directores - biografías - médicos - Hospital Alejandro Korn - Melchor Romero - historia -
Despedida del Dr. Agustín Szafer, en reunión de Consejo del 15/04/83, al alejarse de la función de la Dirección. Colegas: "Quiero agradecer al Consejo Técnico Asesor que se ha comportado siempre con dignidad y altísima mira. Ha tenido la valentía de enfrentar todos los problemas por mas difíciles e irritantes que fueran. Ha privado siempre en las resoluciones tomadas el interés general, sacrificando el particular de cada uno de los integrantes. El método franco y abierto y el espíritu superior que lo animó teniendo como objetivo el mejoramiento de la atención médica han logrado en estos últimos años una superación evidente de los servicios. Me ha tocado lamentablemente dirigir el Hospital en la peor crisis económica y social que atraviesa nuestra patria, además de los decretos de congelación de vacantes y restricción de gastos, la guerra de liberación de las Malvinas, todo coincidente con mi asunción a la función hace un año. Enumerar cosas adquiridas o equipamiento sería en vano porque fue nada o casi nada. Afortunadamente se han comenzado las obras de caminos internos del Hospital, aspiración largamente anhelada y cuyo trámite iniciara la Dirección del Dr. Inchauspe, y logramos habilitar el Pabellón de Agudos a pesar de la congelación de vacantes, pero existen logros que si quiero rescatar, y no son logros que se obtengan con presupuesto. Se va haciendo cada vez mas firme y evidente una franca comunicación, una comunidad de intereses, un espíritu cordial, ese clima, entusiasmo y amor al hospital entre todos los profesionales, fecundo para la creación científica. El mutuo respeto entre aquellos médicos animados de este espíritu, a pesar de provenir de diferentes escuelas médicas, quirúrgicas o psiquiátricas, permitirá el florecimiento de múltiples inquietudes que transformarán al Hospital en un hervidero científico en que la Asistencia, Investigación y Docencia mantendrán en plena actividad formativa a nuestros médicos, con amplio beneficio de la población de internos y de la zona. Ello es el fin último de nuestra actividad y el verdadero sentido de responsabilidad y solidaridad social de la profesión médica. Hicieron falta pequeños estímulos para que esta transformación se iniciara. Si lograramos transmitir ese espíritu desde el médico a la enfermera, desde el administrativo al obrero y personal de servicios, no solo haremos el Hospital ideal, sino que será un ejemplo para la sociedad en que vivimos, actualmente dividida, frustrada, resentida y sin rumbo mayor que la satisfacción económica o el hedonismo. Son las ideas que animan a los espíritus elevados, capaces de transmitirlas a la comunidad, las únicas posibles de evitar el camino de la disolución social al borde de la cual se halla nuestro país y la humanidad toda. Vuelvo con alegría a lo que es mi vida y mi pasión: la atención médica y el quirófano, la docencia y la formación de jóvenes cirujanos. Dejo en excelentes manos la tarea directiva. En oportunidad de haber sido trasladado al Instituto Gral. San Martín, el Dr. Brichetti que ocupaba la Dirección, supo transmitirme ese espíritu e inquietud superior para quedarme en el hospital. Sé, estoy seguro, que esa idea permaneció vigente a través de las direcciones del Dr. Rosa, del Dr. Inchauspe y de la mía y permanecerá vigente en la próxima. Muchas gracias por vuestra colaboración.