Palabras clave: sexualidad - adolescencia - amor - madurez afectiva - sexo - placer - vínculos - deseo - educación sexual - masturbación - pornografía - sensaciones -
Tanto los niños como los adolescentes saben sobre la sexualidad los aspectos más publicitados en los medios de comunicación, especialmente en televisión e Internet. En estos últimos se muestra una sexualidad explícita en todas sus gamas y ligada al supuesto placer que produce la satisfacción inmediata de un deseo del orden de lo material. A partir de este disparador, cada uno de los jóvenes aprendices realiza para si, su propio recorte, producto de su investigación personal y de los datos aportados por sus pares confiables. Esta línea que satisface brevemente la supuesta demanda física genera, por otra parte inseguridad, temores, ambivalencia y descontrol. La experiencia en consultorio demuestra que: la sumatoria de relaciones ocasionales, carente de contenidos afectivos e integradores, conduce a un vacío existencial difícil de recomponer. Se puede decir que se trata de una masturbación compartida dirigida a favorecer sensaciones corporales en donde el otro es el objeto de un deseo transitorio y que, por lo general, es descartado al completar el fin para el cual fue buscado. Es perjudicial y contraindicada en todas las etapas de la vida. Se da especialmente en personalidades narcisistas o psicopáticas, tanto en mujeres como en varones. También se ha observado el gran desconocimiento que existe sobre el sexo entre los adultos y jóvenes, quienes con el paso del tiempo buscan fuera de la pareja momentos excitantes que en general suelen desestabilizarlos. Por otra parte es indudable que estas prácticas han dado pié a un negocio programado que incluye diversos aspectos comerciales: servicios de hotelería, consumo de alcohol y drogas, pornografía, etc., difícil de erradicar dado las grandes ganancias que producen. Muy distinto es hablar de la sexualidad responsable como parte de la conjugación amorosa entre dos seres, en donde se genera una complementariedad que aporta un estado de sano equilibrio bio-psico-social y espiritual. La sexualidad plena es la que nace del amor e incluye el respeto por si mismo y por la persona amada teniendo como elemento fundante la capacidad de proyectarse en un otro. Sobre el amor mucho se ha dicho y escrito pero pocos son los que lo alcanzan a disfrutar. Tal vez porque demanda una madurez evolutiva que incluye capacidad de espera, anhelos y proyectos compartidos, que al lograrse constituyen un vínculo fuerte, firme y productivo.