Palabras clave: alimentación - ingesta - consumo - comidas - verduras - frutas frescas - carnes - salud - nutrición - dieta - estado - obesidad - alimentos -
Una evaluación de los residuos domiciliarios demuestra que cada vez más se encuentran en la basura envases de alimentos preelaborados, gaseosas, comidas envasadas y/o frizadas y sin materias primas ciertas frente a una reducción de restos de verduras naturales, carnes frescas y comidas preparadas en el hogar. Esto es debido a la vorágine diaria de las familias. En cuestiones de conservar la salud, a la hora de comer no siempre lo que más gusta es lo que le conviene al cuerpo. "Que tu alimento sea tu medicamento" fue la premisa que impartió Hipócrates (460-377 a.C.), uno de los padres de la medicina, quien valorizó el efecto de la dieta sobre el estado de la salud y es tomada hoy como una de las mejores armas contra ciertas enfermedades que pueden prevenirse y ser controladas por medio de la alimentación. Existe una serie de alimentos considerados preventivos que deberían incluirse en la dieta diaria y no será necesario preocuparse por subir de peso, porque casualmente los alimentos sanos son bajos en calorías. Enfermedades como cáncer, problemas cardiovasculares, diabetes, osteoporosis, accidentes cerebrales y problemas hepáticos, están íntimamente relacionados con lo que se come y se bebe. Cantidades de estudios aseguran que para enfermedades degenerativas se dispone de alimentos con propiedades preventivas que tendrían que estar en el menú de todos. Brócoli, repollo, coliflor, repollitos de Bruselas, col y nabo, además de fibras y antioxidantes, contienen sustancias que protegerían contra los cánceres de mama, colon, esófago, próstata y pulmón. Es necesario establecer una ingesta centrada en una equilibrada balanza con frutas frescas por su aporte de vitamina C (cítricos y kiwi); verduras como zanahorias, tomates y pimientos (fuentes de carotenos con propiedades anticancerígenas); dosis razonables de carnes con poca grasa, huevos y lácteos descremados; hidratos de carbono (como pastas) y alimentos con bajo contenido de condimentos, porque curry, pimienta, pimentón y otras especias aportadas en exceso son como pólvora. Además, en lo posible, lea las etiquetas de los envases para saber si tiene aditivos, colorantes, conservantes y otros recursos industriales. ¡Si está gordito, es sanito! Ejércitos de madres y abuelas blandiendo cucharas rebosantes de comida son señaladas por millones de dedos acusadores que en este momento reniegan de su peso; ocurre que gordura y salud no van de la mano. Factores como sedentarismo y malos hábitos de alimentación llevan a la obesidad, además de la disfunción glandular (hipófisis y tiroides). El obeso está más expuesto a padecer enfermedades como presión alta, problemas cardíacos, úlceras varicosas, diabetes, esterilidad e impotencia. Todo se trata de tener buenos hábitos Tomar vino, dicen algunos, fija las grasas en el organismo. Pero la clave, como aseguraban los griegos, es la medida; o sea, la moderación. El vino contiene bioflavonoides de fuerte acción antioxidante. La cantidad recomendada es un vaso diario para las mujeres y hasta dos para los hombres. Se lo considera cardioprotector. De todas maneras, lo mejor es el agua o los jugos naturales, porque las bebidas carbonatadas o gaseosas dan energía, pero están vacías de vitaminas, proteínas o fibras y suelen contener demasiado azúcar. Comer es un placer, entonces no se trata de privarse de un buen asado o un impecable y clásico bife argentino, un queso delicioso o una barra de exquisito chocolate, sino de efectuar algunos reemplazos y mejorar las proporciones de cada aporte al organismo. Hay que acercarse al refrán que expresa: "hay que desayunar como un rey, almorzar como un plebeyo y cenar como un mendigo". La vida moderna lleva a que las comidas estén mal espaciadas y se hagan deprisa. Pésima receta. Las distancias exageradas entre una comida y otra llevan a que los jugos gástricos sean responsables de la acidez que afecta la mucosa del estómago. La contrapartida -comer mucho- sobrecarga la bolsa estomacal y daña. Se debe comer estando en calma, dejando por un rato los problemas de lado. Para mejorar los hábitos de consumo y estar sano se debe luchar contra la presión publicitaria, las modas de comida rápida, los intereses comerciales, la exasperación dietética femenina y otras irritaciones cotidianas. Alimentos funcionales Algunos tipos de lácteos, además de sus propiedades naturales, tienen agregados extras con múltiples beneficios para la salud. Su función es ayudar a evitar enfermedades y reforzar las defensas naturales. Hay leches con fitoesteroles que son recomendadas para bajar los niveles de colesterol en sangre. Hay leches con fibra activa (prebiótico), que aumentan las defensas del aparato digestivo, mejoran el funcionamiento intestinal reduciendo el riesgo de cáncer de colon, modulan el metabolismo de grasas y estimulan la absorción de calcio y magnesio.