Palabras clave: espermatozoides - espermio - célula reproductora - eyaculación - fertilización - educación sexual - óvulo - concepción - acrosoma - mitocondrias - células - aparato genital - cromosoma -
Los espermatozoides son las células reproductoras masculinas. Los que ya han madurado se componen de cabeza, cuerpo y cola. Cuando uno fecunda al óvulo da origen a un nuevo ser. Cada espermio es de un largo aproximado de cinco centésimas de milímetro y tiene la forma de un renacuajo. La parte delantera de la cabeza, el acrosoma, contiene enzimas especiales que le permiten ablandar la cubierta del óvulo y penetrar en él, logrando así su fertilización. La parte media contiene estructuras llamadas mitocondrias, que poseen la fuente vital de energía requerida por el espermio en su viaje hacia el óvulo. La única función de la cola es propulsar al espermio, y lo hace moviéndose como un látigo, generando una velocidad de alrededor de 3 a 3,5mm por minuto. Al originarse, los espermatozoides son células demasiado grandes para recorrer el largo camino que los llevará hacia el óvulo. Pero este problema se resuelve a medida que maduran, ya que pierden la capa de grasa que los rodea y generan una cola para poder desplazarse con agilidad. Por lo general, los espermatozoides pueden mantenerse vivos unos tres días dentro del aparato genital femenino. No obstante, se han encontrado algunos vivos en el cuello del útero ocho días después de la eyaculación, por lo que si la mujer ovula en ese período puede quedar emabarazada. Tardan más de setenta días en madurar. El líquido seminal que los circunda contiene numerosas proteínas y enzimas, tiene una consistencia gelatinosa, color muy claro en los púberes y más blancuzco al aumentar el número de espermatozoides. Este líquido seminal es alcalino y debe neutralizar la acidez vaginal que eliminaría los espermatozoides si no son protegidos por el líquido gelatinoso que los rodea. Se calcula que en cada centímetro cúbico de semen hay unos veinte millones de espermatozoides. El espermio está compuesto por una serie de materiales químicos y genéticos. Estos últimos constituyen a los cromosomas, que llevan la información genética del padre, y determinan las características hereditarias del padre en el hijo. Es el espermio, el gameto que lleva el mensaje genético que determina el sexo del niño. Si está dotado de un cromosoma sexual X, el hijo será mujer; en cambio, si contiene un cromosoma Y, será varón. Existen diversas circunstancias que pueden alterar la concentración de espermatozoides: el estrés, la frecuencia de las eyaculaciones, la alimentación, entre otras.