Palabras clave: obesidad - niños - adolescentes - trastorno - nutrición - alimentación - grasas - prevención - salud - medicina -
La palabra obesidad deriva del latín "obesus", que significa gordura en exceso. Se caracteriza por la acumulación y el almacenamiento excesivo de grasa. Este trastorno nutricional, si bien tiene diversas causas y múltiples consecuencias, puede prevenirse incentivando la adopción de hábitos saludables desde los primeros años de vida. ¿Cómo se origina? La obesidad en niños y adolescentes es resultado de interacciones complejas entre factores genéticos, psicológicos, ambientales y socioeconómicos. Puede deberse a causas hereditarias, malos hábitos en la alimentación, poco ejercicio físico y una vida sedentaria. Las consecuencias de la obesidad infantil pueden ser psicólogicas y se reflejan en la baja autoestima y la no aceptación de la propia imágen corporal, muchas veces agravada por el rechazo social. ¿Cómo prevenirla? Controlar la alimentación y practicar ejercicios son factores clave para mantener el peso corporal dentro de los límites normales. Se deben promover actividades regulares, como caminatas, natación o algún deporte de interés para el niño. La prevención debe comenzar en los primeros años de vida, a través de una alimentación balanceada, que incluya todos los grupos de alimentos. Pequeños cambios, grandes beneficios Los padres pueden ayudar de manera muy significativa a evitar la obesidad en los niños, y hacer más saludable la alimentación de toda la familia Preferir para la alimentación de todos los días aquellos alimentos con menor cantidad de grasas, azúcares, calorías y sodio. Preparar los alimentos de manera simple y saludable. Evitar las frituras y preferir preparaciones al vapor, horno, plancha o parrilla. Disminuir la cantidad de grasas de las comidas. Ejemplo: al preparar una salsa, cocinar la cebolla en caldo de verduras, en vez de saltearlas en aceite. Respetar al menos cuatro comidas diarias: desayuno, almuerzo, merienda y cena y no comer entre comidas. No obligar a los niños a comer cuando éstos refieren no tener hambre, ni insistir en que terminen el plato.- NOTA: Son muy importantes los controles periódicos con el pediatra, porque contribuyen a prevenir los problemas de sobrepeso en los niños y a detectar la presencia de un trastorno a tiempo.