Palabras clave: anticonceptivos - mitos - orales - pastillas - educación sexual - píldoras - dispositivo intrauterino - DIU - preservativo - ligadura de trompas - vasectomía -
Hay muchas falsas creencias, que caracterizan a algunos métodos anticonceptivos como los malos de la película, sin que nadie se atreva a cuestionar la veracidad de esas afirmaciones. Aquí un repaso por las creencias y consultas más frecuentes: Los anticonceptivos orales Son un ejemplo claro de las falsas creencias ya que suele escucharse sobre la necesidad de hacer pausas o descansos en la toma de las píldoras. La prescripción de esas pausas resulta un error médico. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) los descansos en la toma de las pastillas son perjudiciales porque interrumpen la protección anticonceptiva. Esta actitud además obliga a la pareja a utilizar otros métodos anticonceptivos que les son menos familiares, cómodos o confiables y facilita la reaparición de efectos adversos, al reiniciar la toma de las píldoras anticonceptivas. El dispositivo intrauterino (DIU) Es asociado con frecuencia a la producción de diferentes enfermedades. Uno de los mitos más comunes respecto al DIU es que produce cáncer, mientras que muchos profesionales comparten la falsa creencia de que aumenta el riesgo de embarazo ectópico o fuera de lugar, así como el riesgo de infecciones. Todo esto fue ampliamente refutado en literatura científica internacional. Es hora de desterrar viejos mitos para evitar embarazos no planificados, abortos y muertes maternas. El DIU es uno de los métodos anticonceptivos más efectivos. Se puede utilizar de manera segura en situaciones especiales como ser el posparto inmediato y después de un aborto, como lo sugiere la OMS, e incluso en mujeres que aún no han tenido hijos, si es el método que ellas han elegido. El preservativo Tampoco está exento de errores costumbristas, ya que los usuarios suelen hacelo responsable de la disminución del placer. Y también de que aprieta y que se rompe muy fácilmente. La industria somete a los condones a altos estándares de controles de calidad y la causa más frecuente de que se rompa son los errores en la técnica de la colocación. Es el método anticonceptivo más recomendado. Sin embargo, suele incurrirse en el error de indicar el uso del preservativo como si se tratara de una prescripción que el paciente debería acatar, sin tener en cuenta el derecho de las personas a elegir su forma de cuidado y las dificultades que muchas mujeres enfrentan al momento de pedirle a su compañero que lo utilice. Métodos quirúrgicos Algunos como la ligadura de trompas y la vasectomía también resultan poco claros para la gente. En primer lugar, tanto mujeres como varones suelen ignorar que esos métodos son legales y deben ser provistos en forma gratuita por los hospitales, obras sociales y prepagas a toda persona capaz y mayor de edad que así lo solicite. Además, se suele temer que esa técnica afecte a la sexualidad, la cual en realidad resultará intacta o aún favorecida por contar con un método de altísima eficacia. Los profesionales, ante el temor de que los pacientes cambien de opinión, suelen dificultar el acceso y aún aplicar restricciones que la ley no prevé, como un determinado número de hijos o una edad alejada de los 21 años, que figuran como tope en la legislación. El rol del profesional es informar con claridad y en forma imparcial acerca de las características de los métodos, su alta eficacia y la dificultad en su reversibilidad, que los hacen aptos sólo para personas que eligen no tener más hijos.