Palabras clave: trastornos disociativos - salud mental - identidad - trastornos - personalidad -
Situaciones que normalmente se experimentan como una sucesión continua se aíslan de los otros procesos mentales con los cuales normalmente se asocian. Cuando los recuerdos estén mal integrados, el trastorno resultante será amnesia disociativa. La fragmentación de la identidad produce una fuga disociativa o un trastorno de identidad disociativo. Una percepción alterada conduce a un trastorno de despersonalización. La disociación de aspectos de la consciencia produce un trastorno por estrés agudo y varios estadios disociativos por trance y posesión. Estos trastornos disociativos son más una alteración en la organización o la estructura del contenido mental que de los contenidos en sí mismos. Los recuerdos en la amnesia disociativa están muy distorsionados o son muy extraños si se separan los unos de los otros. La identidad perdida en la fuga disociativa, o la fragmentada en el trastorno de identidad disociativo, son aspectos bidimensionales de una estructura global de la personalidad. En este sentido, se ha dicho que los pacientes con un trastorno de identidad disociativo no sufren por tener más de una identidad, sino por tener menos de una. El problema es la incapacidad de integración más que el contenido de los fragmentos. Los trastornos disociativos poseen una larga historia en la psicopatología clásica pero hasta hace poco han sido bastante ignorados. De todos modos, el fenómeno es lo suficientemente persistente e interesante para captar la atención tanto de profesionales como del público. Los trastornos disociativos son fascinantes por ellos mismos. Pertenecen a un área de la psicopatología en la cual el mejor tratamiento es la psicoterapia. Como trastornos, tienen mucho que enseñarnos sobre la vía por la cual los humanos se adaptan al estrés traumático y sobre la información que procesa el cerebro.