Palabras clave: inhalantes - solventes - aspirar - inhalar - vapores - adicciones - lesiones neurólogicas - consumidores - adictos -
En la adicción a los inhalantes se usa una gran variedad de métodos para aspirar los vapores: habitualmente se aplica un trapo empapado con la sustancia a la boca y nariz, también el adicto deposita la sustancia en una bolsa de papel o plástico e inhala los gases de la bolsa. Su consumo se puede iniciar muy temprano, entre los nueve y doce años, y llega a su punto máximo durante la adolescencia. En la década de 1960, algunas personas experimentaron, por curiosidad, inhalando los vapores de la goma para armar aviones de juguete. En la del '70 comenzaron a utilizarse otros productos, entre ellos, substancias para enfriar el vidrio, aceite vegetal en aerosol, resinas epoxi, freon, desodorante, fijadores para el cabello en aerosol, barnices, y pinturas de color bronce y dorado en aerosol. Los inhalantes son populares entre los sectores marginales de todos los países de América, entre los adolescentes que no tienen dinero para comprar otras drogas y diversos utensillos y, debido a su amplia disponibilidad, pueden utilizarse en cualquier lugar. Las pinturas se pueden comprar fácilmente, su uso es lícito, y se pueden encontrar en el hogar o lugar de trabajo. Los principales usuarios son adolescentes, que generalmente inhalan estas substancias para superar las tensiones. Efectos de los inhalantes Los vapores inhalados llegan rápidamente al torrente sanguíneo como si se los inyectara; el efecto varía según la persona, la substancia química y la cantidad, pero la mayoría de los inhalantes producen efectos similares a los de los anestésicos, que reducen la actividad funcional. Tras el consumo, sus efectos se inician rápidamente y duran poco, entre minutos y una hora. El cuadro se inicia de manera similar a la embriaguez alcohólica, aparece euforia que se acompaña de cefalea, mareo, nistagmus, retraso psicomotor e incoordinación, lenguaje farfullante, marcha inestable, letargia, temblores, debilidad muscular generalizada, visión borrosa o diplopía. Más tarde aparecen hipotensión arterial, bradicardia, náuseas, temblores, rinorrea, tos, hipersalivación, fotofobia y alucinaciones, cambios de conducta con sensación de grandiosidad, irritabilidad y agresividad. Además, se dan problemas escolares y familiares, y en los adolescentes y adultos jóvenes se puede asociar a delincuencia y desempleo. Signos y síntomas de abuso Los usuarios crónicos se muestran aburridos, deprimidos, agresivos y antisociales, y tienen en general, antecedentes de delincuencia. Suelen tener "colecciones" desacostumbradas de gomas, pinturas, diluyentes, limpiadores, gasolina, éter, esmalte para uñas, etc. Los jóvenes que inhalan estas substancias experimentan náuseas, estornudos y tos similares a los ocasionados por un resfriado, pero sin indicios de la enfermedad, hemorragias nasales, sensación y aspecto de cansancio, mal aliento, falta de coordinación y pérdida del apetito. La inhalación de vapores muy concentrados en aerosoles puede causar insuficiencia cardíaca y muerte súbita. Los inhalantes que no son en aerosol pueden ocasionar sofocación, al impedir la llegada de oxígeno a los pulmones. Algunos inhalantes producen sofocación al deprimir el sistema nervioso central hasta tal punto que la respiración disminuye y se interrumpe. El uso de una bolsa para inhalar aumenta el riesgo de sofocación. El uso durante períodos prolongados produce un síndrome cerebral orgánico (lesiones neurólogicas con atrofia cerebral y polineuritis), que se caracteriza por la pérdida de la coordinación muscular, irritabilidad, confusión, desorientación, traumatismos de nervios y trastornos hepáticos y renales, palidez, temblores, pérdida de peso, pérdida de memoria, dificultad para concentrarse e ideas paranoides, que suelen desaparecer tras el cese del consumo; pero que en ocasiones pueden quedar como demencias persistentes. También, en los consumidores crónicos o recurrentes, se pueden encontrar lesiones respiratorias como neumonitis, aplasia medular con anemia, leucopenia y trombopenia, eosinofilia, hepatitis. Al cabo de algunos años, el usuario puede contraer cáncer o sufrir cambios genéticos. Peligrosidad Se ha comprobado que la exposición a ciertos solventes y la gasolina produce leucemia y anemia grave. Las gomas y los adhesivos de contacto contienen N-hexano, que daña el sistema nervioso central y causa aturdimiento, pérdida de la sensación en los pies y debilidad en las extremidades. Las acetonas contenidas en los adhesivos para productos de caucho, la tinta y la pintura, ocasionan daños similares. El cloruro de metileno, que se usa en las pinturas en aerosol, interfiere en la distribución de oxígeno y contamina el organismo con monóxido de carbono. Las personas que comienzan a drogarse con inhalantes y después usan otras drogas, no dejan de usar inhalantes, sino que los usan menos. A medida que el organismo adquiere tolerancia a las substancias químicas, se necesita más droga para obtener el mismo efecto. Si el uso se combina con otras drogas, ocasiona pérdida del conocimiento, coma o muerte súbita debido a arritmias agudas.