Palabras clave: cerebro - sistema nervioso - alimentación - alimentos - oxígeno - glucosa - memoria - nutrientes - vitaminas - minerales - triptófano - aminoácido -
El cerebro es responsable del consumo del 20 por ciento de la energía que obtenemos de los alimentos que ingerimos. Para su funcionamiento, requiere principalmente oxígeno y glucosa. Pero las funciones de la mente, como la memoria, la concentración y el pensamiento, necesitan también de otros nutrientes específicos. Una alimentación desequilibrada puede producir carencias de energía, de vitaminas o minerales que se manifiestan a través del estado de ánimo como por ejemplo apatía, desgano, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención, fallas de memoria, desconcentración y hasta incluso depresión. La glucosa Es el nutriente que el cerebro utiliza preferentemente como fuente de energía. Por ello es esencial mantener la glucemia -el nivel de glucosa en sangre- dentro de los valores normales. Bajos valores de glucemia durante varias horas pueden causar cansancio, nerviosismo, irritabilidad, mareos y desconcentración. Estas sensaciones son las que, generalmente, experimentan muchas personas durante la mañana si no se han alimentado adecuadamente la noche anterior. Por eso se recomienda realizar siempre un desayuno completo. Para mantener la glucemia en los valores normales, debemos distribuir la alimentación en varias ingestas diarias y seleccionar cuidadosamente el tipo de hidratos de carbono que consumimos. Se aconseja elegir alimentos fuente de hidratos de carbono complejos como legumbres, pan, arroz y otros cereales, pasta y papas porque permiten que la glucosa se libere a la sangre gradualmente evitando fluctuaciones bruscas en la glucemia. Triptófano El triptófano es un aminoácido esencial, es decir, un componente de las proteínas que debe ser incorporado a través de nuestra alimentación. Por medio de complejos ciclos metabólicos, se transforma en serotonina, también conocida como “hormona del humor”. Ésta abunda en las zonas del cerebro encargadas de controlar el estado de ánimo y las emociones. Por ello, los cambios en los niveles de serotonina afectan a nuestro ánimo. Para evitar estos cambios podemos consumir alimentos ricos en este aminoácido como huevos, lácteos, pescados, carnes, soja, frutas secas, banana, ananá y palta, entre otros. Una vez más encontramos a la alimentación saludable como una aliada a la hora de sentirnos bien.