Palabras clave: pruebas de embarazo - gonadotropinas - gestantes - educación sexual - orina - sangre - HCG -
En los tiempos del antiguo Egipto, una mujer con la sospecha de un embarazo tenía que orinar sobre una mezcla de trigo, cebada, palmeras y arena. La germinación confirmaba el embarazo, la del trigo indicaba un varón y la de la cebada una niña. Todas las pruebas de embarazo actuales, independientemente del fluído analizado, detectan niveles de gonadotropina coriónica humana (HCG), una hormona producida por placentas en desarrollo sólo presentes en mujeres embarazadas. Las pruebas de embarazo realizadas por un médico -muestras de sangre- son altamente sensibles a niveles muy bajos de HCG, permiten detectar un embarazo dos o tres días después de la concepción. Las pruebas de embarazo caseras basadas en la orina frecuentemente detectan un embarazo poco tiempo después de la ausencia de la menstruación (de tres a cinco días). Son confiables en cuanto a que los resultados positivos son casi siempre asociados con un embarazo. Un resultado positivo no garantiza que el embarazo vaya a tener éxito o que esté localizado en el útero o la matriz. Por el contrario, un resultado negativo no necesariamente significa que no hay embarazo, la sensibilidad de las pruebas difieren y es posible que no detecten un embarazo tempranamente. Siempre que una prueba de embarazo muestre un resultado positivo, la mujer debe realizar una visita al médico para programar una evaluación y un exámen prenatal.