Palabras clave: hemorragias - sangrado - sangre - primeros auxilios - prevención - salud - lesiones - heridas - arteria - shock hipovolémico - hemostasia - vendaje - otorragia -
El sangrado "en surtidor", "a chorro" o "a golpes" es signo inequívoco de hemorragia grave. La simple presencia de sangre sobre una superficie corporal grande no es signo de hemorragia. Puede haber salido sangre de múltiples heridas pequeñas, o puede haberse extendido. La cantidad de sangre que se pierde por una herida depende del tamaño y clase de los vasos lesionados. La lesión de una arteria produce sangre roja brillante que fluye a borbotones, mientras que la lesión de una vena produce un flujo continuo de sangre roja oscura. Si se rompe una arteria principal, el paciente puede morir desangrado en minutos. Las lesiones de arterias de calibre medio y las lesiones venosas son menos críticas, pero si no se tratan también pueden ser fatales. Una complicación grave de la hemorragia es el shock hipovolémico, que debe ser prevenido y tratado lo antes posible. El procedimiento a utilizar para detener la hemorragia (hemostasia) depende del tamaño de la herida y de la disponibilidad de material sanitario. El mejor método es la aplicación de presión sobre la herida y la elevación del miembro. Esto es suficiente en lesiones de vasos de calibre medio. Lo ideal es utilizar compresas quirúrgicas estériles, o en su defecto ropas limpias, sobre la herida y aplicar encima un vendaje compresivo. Cuando este apósito se empapa de sangre no debe ser retirado: se aplican sobre él más compresas y más vendaje compresivo. Si el sangrado de una extremidad es muy abundante se puede aplicar presión sobre el tronco arterial principal para comprimirlo sobre el hueso y detener la hemorragia. La arteria braquial, que irriga la extremidad superior, debe ser comprimida en una zona intermedia entre el codo y la axila en la cara medial (interna) del brazo. La arteria femoral, que irriga la extremidad inferior, puede ser comprimida en el centro del pliegue inguinal, donde la arteria cruza sobre el hueso pélvico. Ante la presencia de una hemorragia nasal (epistaxis) se debe estar sentado inclinándose hacia abajo, comprimiendo con los dedos el ala de la nariz afectada unos 5 a 10 minutos. Si no cede, acudir al médico, ante la posibilidad de enfermedades graves como la hemofilia, diabetes, etc. Nunca se debe colocar la cabeza hacia atrás. La hemorragia por el oído u otorragia no es un proceso menor y hay que llevar siempre a la persona a un centro médico. Generalmente se suele producir por una perforación de la membrana timpánica. En el traslado, colocar a la persona con la cabeza inclinada hacia el lado que sangra y poner una gasa para que absorba la sangre que salga. Nunca taponar el oído. El shock hipovolémico Es un estado clínico en el cual la cantidad de sangre que llega a las células es insuficiente o inadecuada para que puedan realizar su función normal. Los síntomas son: palidez, piel fría y húmeda. Desasosiego, sed. Pulso débil y rápido. Respiración lenta y profunda, a veces ruidosa y obnubilación. De persistir, puede desencadenar en coma.