Palabras clave: psicosis - alucinaciones - delirio - cuadros psicóticos - enfermedades mentales - salud - medicina - psiquiatría -
Tradicionalmente se define a la psicosis como una pérdida del sentido o del juicio de la realidad, con una alteración en la actividad mental, caracterizándose por la existencia de alucinaciones y delirios. La psicosis es un trastorno mental en el cual el deterioro de la función mental ha alcanzado un grado tal que interfiere marcadamente con la introspección y la capacidad para afrontar algunas demandas ordinarias de la vida o mantener un adecuado contacto con la realidad. No debe aplicarse el término psicosis a las distorsiones mínimas de la realidad que alteren el juicio de la misma, como lo que sucede en las personas depresivas que se subestiman. Algunos autores distinguen las psicosis orgánicas y las psicosis funcionales. Las orgánicas son aquellas que se producen secundariamente a una enfermedad orgánica de base, como sucede en las demencias y las psicosis por sustancias tóxicas. En las psicosis funcionales, no se conocen con exactitud las causas desencadenantes del cuadro, involucrándose factores genéticos, sociales y hereditarios. Cuadro Clínico Al hablar de psicosis en la práctica cotidiana se hace referencia a los trastornos funcionales, ellos son: Esquizofrenia: generalmente son personas alegres, con buen contacto con las personas y que comienzan con cambios del humor, se tornan aisladas y solitarias. Se notan cambiados, les cuesta reconocerse a sí mismos. En otros casos pueden comenzar con excitación motora, alucinaciones y delirios. Luego aparecen trastornos del pensamiento, en los cuales de pronto perciben una alucinación y cambian abruptamente el discurso, pudiendo continuar hablando de otro tema sin advertir dicho cambio. Por la alteración en el contenido del pensamiento surgen los delirios, los que habitualmente son megalomaníacos: creen ser personas sobrenaturales, que han sido llamadas a salvar el mundo (delirio místico). Sus delirios están mal estructurados y no sistematizados, a diferencia de la paranoia. Presentan una ambivalencia afectiva por una persona u objeto, apareciendo simultáneamente sensación de amor y odio. Paranoia: se caracterizan por padecer cuadros de delirios sistematizados, conservando el orden, la coherencia y la claridad. Construyen sus ideas a partir de elementos falsos o ilusiones. Son desconfiados, agresivos, orgullosos y con gran poder de convicción. Parafrenia: estas personas no tienen ideas acordes en su delirio, el cual aumenta alrededor de un núcleo central. El mecanismo que desencadena el delirio no son las alucinaciones, sino que surge a partir de la imaginación o la fabulación. Los delirios son cambiantes, con improvisación en el mismo momento del diálogo sin que pierdan por ello la convicción. Psicosis alucinatoria crónica: en este tipo de psicosis predomina el denominado triple automatismo: ideoverbal, donde hay robo y adivinación del pensamiento; sensorial, con alucinaciones visuales, perciben olores y gustos; y psicomotor, donde sienten la imposición del movimiento. Tratamiento Para el abordaje terapéutico de estas personas deben tenerse en cuenta los medicamentos, la psicoterapia y el apoyo familiar. Para el delirio y las alucinaciones se utilizan medicamentos de tipo neurolépticos, entre los que encontramos a las fenotiacinas como la trifluoperazina y las butiferonas como el haloperidol. Generalmente asociados, para disminuir los afectos adversos que pudieran aparecer y aumentar su eficacia terapéutica. La psicoterapia debe ser abordada por el médico psiquiatra y el psicólogo especializado, pudiendo ser individual, grupal y familiar. Un recuso muy importante es tener siempre presente el medio ambiente en el cual se desenvuelve la persona enferma, el cual puede ser el factor productor o desencadenante del cuadro. Por lo que incorporar a la familia en el tratamiento como un colaborador del equipo de salud, resulta muy beneficioso para el mejoramiento de la psicosis.