Palabras clave: fobia social - enfermedad mental - ansiedad - miedo - psicológico - salud mental - medicina - psiquiatría -
Las personas que padecen Fobia Social tienden a evitar encuentros sociales que les producen un alto grado de ansiedad. La evitación se produce porque el miedo desaparece al quedar fuera de contacto con el objeto o situación fóbica. Causas Son de orígen psicológico. Suele comenzar en la pubertad y es común que tengan antecedentes juveniles de conductas tímidas o de alguna forma de inhibición social. Cuadro Clínico El curso de la enfermedad presenta fluctuaciones, dependiendo de la demanda de actuación social que ejercen distintas etapas vitales y de la estabilidad de los círculos sociales a los que el sujeto está vinculado, entonces reagudizan los síntomas ante un cambio de trabajo que implica relación con gente desconocida. Algunas de las Fobias Sociales son restringidas (ejemplo: comer en público, hablar en público, tener encuentros con el sexo contrario); otras abarcan casi todas las situaciones sociales fuera del círculo familiar. El temor a vomitar en público puede ser importante. Puede manifestarse como preocupación a transpirar en exceso, a ruborizarse, a tener temblor de manos cuando escriben en presencia de otros, náuseas o necesidad imperiosa de micción, atragantarse cuando se comparte una comida, o a decir cosas sin sentido o no saber contestar correctamente a una persona de autoridad o sencillamente cualquier situación en la que el fóbico considere que su desenvolvimiento será observado y juzgado por los demás y que si no responde a las expectativas puede ser objeto de humillación. Tratamiento Medidas Complementarias: no consumir sustancias que producen ansiedad: café, derivados anfetamínicos, etc. y evitar el consumo de alcohol. Descanso apropiado pues el agotamiento suele producir un efecto de sobreexcitación y disparar la sintomatología ansiosa. El tratamiento psicoterapéutico es eficaz cuando se trata de personas con capacidad de reflexión sobre si mismas que pueden producir modificaciones en su comportamiento. Si se recurre a tratamientos farmacológicos (ansiolíticos o antidepresivos), estos deben ser estrictamente dirigidos por el médico, debido al frecuente abuso de los medicamentos y del alcohol como modo desordenado de limitar los efectos de la ansiedad.