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La Familia del Alcohólico

El alcoholismo no es un problema exclusivo de quien lo padece. La familia siempre está afectada de algún modo

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A medida que el alcohólico empeora, toda su estructura familiar se va alterando, porque día tras día la conducta del enfermo se vuelve más desconcertante e incomprensible.

La familia empieza a experimentar sentimientos de temor y angustia. Todos están pendientes de la llegada a casa del familiar. La esposa (o esposo) y los hijos se preguntan ¿Cómo vendrá hoy?; ¿Habrá discusiones, se pelearán?. El clima familiar ya no es el mismo de antes, algo ha cambiado.

La familia de un alcohólico pasa por diferentes etapas y la primera es la de negación familiar.

La negación
Dado que en el primer momento del desarrollo de la enfermedad las borracheras son ocasionales, tanto el bebedor como sus familiares directos, no comprenden la magnitud del problema que se está gestando.

Se justifica con excusas que suenan "razonables" el modo de beber del familiar, con quien suele llegarse a dos acuerdos:

- Establecer la aparente causa por la que abusa del alcohol,
- Confiar en la promesa de que cuando se solucione el problema dejará de beber.

De este modo, el tiempo transcurre y la familia trata de ayudarlo a resolver los problemas por los que comenzó a beber, sin advertir que están corriendo hacia un callejón sin salida, porque el verdadero problema es el modo de beber y sus consecuencias y no las razones por las que comenzó a hacerlo.

Uno advierte que el familiar puede beber cada vez mas cantidad antes de llegar a emborracharse, no sabiendo que esto se conoce como aumento de la tolerancia, y que indica que se está volviendo físicamente adicto al alcohol.

La sospecha
Transcurrido algún tiempo, puede que alguien note que algo no anda bien, puede que los problemas iniciales hayan sido superados y tal vez se tenga otras excusas para seguir bebiendo, aunque estas sean cada vez menos creíbles.

Si el estado de ebriedad es más frecuente, comienzan a notarse la consecuencias del modo de tomar del familiar: empieza a tener problemas físicos, a cambiar de estado de ánimo, a estar más irritable, a cambiar de amigos o a aislarse.

Surgen problemas en la pareja, estallando en episodios de violencia verbal y/o física. En ocasiones ésta siente culpa o responsabilidad por la forma de beber del familiar. Ha tenido que cubrirlo, dando explicaciones falsas cuando falta al trabajo por estar descompuesto por el alcohol que tomó la noche anterior. Con frecuencia surgen las promesas: "Esta fue la última vez que tomo, te lo prometo"; o la acusación: "No es para tanto, no hagas escándalos".

El caos
Quizá haya perdido el trabajo, la situación económica de la familia se haya vuelto comprometida y el manejo del dinero sea caótico. Los roles familiares se ven modificados. Otros miembros de la familia comienzan a trabajar para mantenerse. Toda la familia comienza a aislarse socialmente.

Esta es la etapa final: la de la desorganización general. El equilibrio se rompe; ya no se puede disimular el problema, ni hay forma de solucionarlo. Todos están afectados emocionalmente por el comportamiento del familiar alcohólico. Alguien está deprimido, otros tienen crisis de llantos, alguno de los hijos tiene problemas de conducta o en el colegio.

El familiar alcohólico se ha aislado de su propia familia, viviendo en su mundo y el cónyuge llega a pensar seriamente en una separación.

Estilos familiares
- Familia Colaboradora: es la que se informa sobre el tema y participa activamente en el programa de recuperación. Ayuda tratando de mantener un clima de serenidad, fomentando la comunicación y asegurándose de que no haya bebidas en el hogar.

- Familia Seudocolaboradora: sabotea de alguna manera la recuperación, aunque no conscientemente pero sí con hechos concretos. Transmite mensajes contradictorios: "Si tomaras una copa de vino por mi cumpleaños seguro podrías controlarlo".

- Familia Antagónica: por lo general desvaloriza los tratamientos, critica los grupos y no permite ningún intento y recuperación por parte del alcohólico. Son familias cuya relación entre miembros es hostil y agresiva.

- Familia Competitiva: aunque el enfermo esté abstinente, criticará la manera de hacerlo y le indicará cómo es mejor. Tratarán también de no tomar alcohol, pero sólo para ver quien aguanta mas tiempo sin hacerlo. Si el alcohólico tiene una recaída, dicen: "Te dije que no ibas a poder".

- Familia Indiferente: se desentiende totalmente del problema. El clima entre miembros es de marcada frialdad e indiferencia, que a veces llega a producir el aislamiento del familiar alcohólico.

NOTA: un 30% de los ingresos a éste hospital neuropsiquiátrico tiene que ver con problemas de alcoholismo.

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