Palabras clave: exámen de mamas - autoexamen - mamografía - cáncer de mama - análisis - prevención - salud - enfermedades - control anual - mortalidad - tumores - detección - nódulos - carcinoma ductal - microcalcificaciones - carcinoma ductal infiltrante - carcinoma lobular infiltrante -
Autoexamen y Mamografías Las mujeres a partir de los 40 años deben hacerse una mamografía cada año o al menos cada dos para reafirmar la eficacia del análisis para detectar el cáncer de mama. En las mujeres más jóvenes, la mamografía debe hacerse en aquellas que tienen antecedentes familiares o una patología previa mamaria. El control anual por parte de las mujeres, junto a su autoexamen mensual son la forma más segura de encontrar nódulos en estadíos primarios de la enfermedad. La autoexploración sistemática no prueba la reducción en el índice de mortalidad por cáncer de mama o que sea igual de eficaz a la hora de detectar cáncer precoz que una mamografía sistemática. La autoexploración permite la detección de tumores más pequeños de los que un médico o una enfermera son capaces de detectar, porque esta maniobra se repite con regularidad y la mujer se familiariza más con sus senos. En general, el pronóstico de estos tumores es mejor y es más fácil su tratamiento mediante una cirugía conservadora de la mama. Todo cáncer de mama es diferente aunque sigan un desarrollo similar. Como sucede con muchas afecciones, los tratamientos que se aplican están relacionados al momento en que se lo detecta, a su agresividad en la expansión y a cómo responde a los tratamientos. Si la lesión tiene menos de 1cm., es curable en el 97% de los casos, pero cuando la lesión tiene ese tamaño, sólo es detectable con una mamografía. Los tipos más comunes de cáncer de mama son el carcinoma ductal, que está confinado a los conductos y que se puede curar en sus primeras etapas (en las mamografías pueden observarse diminutas partículas de calcio en su interior ó "microcalcificaciones"), y el carcinoma ductal infiltrante, que invade el tejido lobular y es el principal factor de riesgo en el desarrollo de tumores. También existe el carcinoma lobular infiltrante, que se inicia en las glándulas mamarias y se propaga a otras partes del cuerpo, y que constituye entre el 10 y el 15% de los tumores cancerosos de mama. Cómo realizar un autoexamen mamario En el autoexamen, la mujer se coloca frente a un espejo, levantando los brazos para ver si hay alteraciones visibles de la mama, como pequeñas retracciones en la piel, asimetría (por lo general difieren ligeramente en tamaño una de otra), hundimiento del pezón, secreciones o rugosidades. También debe realizarse acostada en la cama ya que esta posición aplana la mama y facilita su revisión. Con una toalla o una almohada bajo el hombro, deberá palparse siguiendo la dirección de las agujas del reloj y recorriendo la zona del pezón. Debe asegurarse de examinar ambas mamas. La mujer debería repetir este procedimiento todos los meses y en la misma fecha, unos 2 o 3 días después de finalizada la menstruación, porque es menos probable que las mamas estén sensibles o hinchadas. Las mujeres posmenopáusicas pueden escoger cualquier día del mes que les resulte fácil de recordar, como por ejemplo el primero. Muchas mujeres realizan el examen en la ducha debido a que las manos se deslizan con facilidad sobre la piel mojada ó resbaladiza. La Mamografía Se trata de una exploración que utiliza rayos X de baja potencia para localizar zonas anormales en la mama. Es una de las mejores técnicas para detectar el cáncer de mama en sus primeras fases; es un método lo bastante sensible como para poder detectar un cáncer en una fase precoz. Esta prueba puede también indicar la presencia de cáncer cuando en realidad no lo hay (falso positivo) y, por lo general, es necesario efectuar nuevas radiografías al cabo de un tiempo para confirmar los resultados. La detección precoz mejora entonces el pronóstico de la enfermedad al diagnosticarla en estadios iniciales; antes de que se manifiesten síntomas clínicos propios de la enfermedad. El cáncer de mama ya no es sinónimo de muerte. Es la enfermedad crónica con más posibilidades de curación y la prevención es el arma más eficaz para lograr ese objetivo.