Palabras clave: enfermedades cardiovasculares - comer mal - sobrepeso - obesidad - afecciones - diabetes - hipertensión arterial - colesterol alto - factores de riesgo - salud - enfermedad - prevención - grasas -
El 49% de los argentinos tiene sobrepeso u obesidad; el 45% agrega sal a las comidas y el 35% consume pocas frutas y verduras, lo cual predispone a afecciones como diabetes, hipertensión arterial y colesterol alto, todos factores de riesgo que pueden causar enfermedades cardiovasculares. Por lo menos uno de cada dos argentinos incrementa su riesgo cardiovascular con la alimentación. Un estilo de vida poco saludable, vinculado a una mala nutrición, como exceso de grasas saturadas, grasas trans y azúcares refinados, y de poca fibra, sumado al sedentarismo y la falta de ejercicio, es uno de los principales causantes de enfermedades cardiovasculares. Dieta sana y buena salud Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% de las muertes prematuras por enfermedad cardíaca y stroke (accidente cerebro vascular) se prevendrían siguiendo una dieta sana, haciendo actividad física regular y dejando el cigarrillo. En el ranking de las medidas preventivas de factores de riesgo cardiovascular, la alimentación ocupa uno de los primeros lugares. Una mala alimentación puede generar enfermedades, y una buena alimentación puede prevenirlas. Hoy en día asistimos a una epidemia de obesidad, diabetes e hipertensión, y esto se debe fundamentalmente a una inadecuada alimentación y al sedentarismo, lo que tiene que ver con el estilo de vida moderno: es más fácil comprar un chocolate o un helado que una fruta. Según el ministerio de Salud de la Nación, las dos principales causas de muerte por enfermedad cardiovascular (ECV) en el mundo son la enfermedad coronaria (50% atribuible a hipertensión y 20% al colesterol elevado) y la enfermedad cerebrovascular (60% por hipertensión y 20% por colesterol alto). A ello se suma que la obesidad y la diabetes son otros dos importantes factores de riesgo cardiovascular. La tendencia adecuada sería reducir en forma gradual el consumo de sal agregada a los alimentos, utilizar mayor cantidad de especias y hierbas aromáticas y aderezos caseros, evitar el uso de alimentos envasados o conservados, que contienen mucho sodio agregado como conservante o aditivo, y evitar el uso de grasas saturadas (manteca, crema, quesos duros) reemplazándolos por otras opciones más saludables que sean bajas en grasas.