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Endometriosis

La endometriosis es posiblemente la causa de dolor crónico más frecuente en las mujeres en edad fértil

Palabras clave: endometriosis - enfermedad - mujeres - edad fértil - endometrio - útero - mucosa -

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Entre un 8 a un 15 por ciento de la población femenina sufre de endometriosis, por lo que no se trata de una enfermedad rara o poco habitual.

El nombre deriva de endometrio, que es la capa interna del útero. El término endometriosis indica la inflamación de la mucosa del endometrio.

Aunque se trata de un trastorno que se conoce desde tiempos inmemoriales, no fue hasta 1940 que el doctor John Sampson la definió como la presencia de tejido de la mucosa uterina situado fuera de su lugar habitual, pero manteniendo las modificaciones hormonales propias de la mucosa uterina.

La mucosa uterina sufre grandes cambios a lo largo del ciclo menstrual: en la ovulación se encuentra en su máxima proliferación para permitir el anidamiento del óvulo, en caso de que éste sea fecundado; después de la ovulación se sigue engrosando hasta el momento de la menstruación, en que se desprende y elimina, reiniciándose nuevamente el ciclo. La mucosa uterina varía de grosor y de masa en las diversas fases del ciclo menstrual, y debe ser eliminada al final del ciclo. La problemática de la endometriosis es que este tejido situado fuera de lugar no tiene vía de salida y por lo tanto no puede eliminarse. La sangre y el tejido que normalmente se eliminan con la menstruación van a parar a órganos internos, donde produce reacciones de inflamación, adhesiones y tejido de cicatrización.

La localización de estas placas de mucosa uterina suele ser por toda el área pélvica y abdominal, pero se han dado casos de implantaciones de mucosa uterina en el diafragma, e incluso en las fosas nasales, pero esto es muy improbable y constituye una rareza que sólo merece algún comentario. En la gran mayoría de las mujeres, la endometriosis tiene una localización exclusivamente pélvica. La exploración con laparoscopia (abdominal) nos permite observar pequeños quistes, denominados 'quistes de chocolate'.

Las zonas más afectadas son los ovarios, las trompas, otras zonas del útero, la cavidad posterior del útero o zonas intestinales; menos frecuentes, fuera de la cavidad pélvica, se pueden encontrar zonas de endometriosis en pulmones, brazos, riñones, etc.

La endometriosis es una enfermedad progresiva que puede tener consecuencias importantes sobre la vida, ya que provoca fatiga y cansancio, reduce la calidad de vida y puede afectar a la fertilidad.

La edad de mayor incidencia se sitúa entre los 25 y los 40 años. Así mismo, se ha observado (aunque no es un hecho generalizado) que la endometriosis afecta más a mujeres que tienen reglas más frecuentes (de un intervalo menor a 28 días) y de larga duración (más de una semana).

Síntomas
Los síntomas de la endometriosis son especialmente el dolor pélvico en los días previos o durante la menstruación y la infertilidad. También se puede presentar diarrea, náuseas, vómitos, fatiga, dolor durante las relaciones sexuales (debido a la presencia de placas en la zona de la vagina o el útero que provocan una compresión dolorosa en esta zona) y, en algunos casos, fiebre discreta. El diagnóstico de seguridad casi nunca se realiza porque exige una laparoscopia, que consiste en meter un tubo en el abdomen para explorar su interior, y esta operación puede ser más peligrosa o molesta que la propia enfermedad.

La infertilidad (que no es lo mismo que 'esterilidad') es posiblemente la consecuencia más frecuente de la endometriosis. Se produce por varias razones, pero la principal de ellas es la presencia en el abdomen de zonas de inflamación peritoneal que provocan la secreción de prostanoides. Estas sustancias alteran la formación del cuerpo amarillo en el útero y causan modificaciones en las trompas que pueden impedir la bajada del óvulo. Y con el paso del tiempo es probable que se produzca un problema mecánico, ya que las inflamaciones repetidas en la cavidad pélvica pueden acabar comportando una adhesión a las zonas adyacentes y estas adhesiones, o 'cicatrices', pueden modificar la estructura del útero o de las trompas de Falopio.

Las mujeres con endometriosis leve tienen un treinta por ciento más de dificultades para quedarse embarazadas. Sin embargo, no debemos confundir infertilidad con esterilidad, ya que la primera ocurre cuando no se produce el embarazo pero las condiciones hormonales u orgánicas son correctas, mientras que en la segunda existe un problema definitivo que impide la formación de óvulos viables.

Causas
Existen muchas teorías que tratan de explicar por qué se produce esta enfermedad. Ninguna de ellas es totalmente convincente, pero las expondremos:

- Menstruación retrógrada. La menstruación, o una parte de ella, puede ir en flujo inverso. Las células endometriales que no bajan hacia la vagina, se moverían en sentido inverso implantándose en otros órganos o tejidos.

- Teoría vascular-linfática. Las células endometriales que emigran lo harían a través de vasos y ganglios linfáticos, o bien de pequeños capilares.

- Teoría metaplásica. Muchas células que la mujer tiene desde el momento de su concepción podrían modificarse para formar células endometriales en cualquier lugar del cuerpo. Es decir, que los implantes de endometrio no provendrían del útero, sino de células mucho más primitivas.

Muchos autores afirman que las mujeres expuestas a niveles altos de dioxinas (un veneno potentísimo pero muy distribuido por todo el mundo y que suele estar presente en los insecticidas) tienen una tendencia mayor a sufrir endometriosis.

Tratamiento
Se sabe desde hace tiempo que un embarazo puede curar la endometriosis. De hecho, las placas de mucosa uterina ectópica (situada fuera de su lugar) se mantienen mientras se sigue realizando el ciclo ovulatorio. Sin embargo, cuando la mucosa entra en la fase del embarazo, ésta va reduciendo su tamaño y, en muchas ocasiones, acaba desapareciendo. Ésta es una de las bases de su tratamiento farmacológico, que busca crear una situación hormonal comparable a la del embarazo durante un período de tiempo suficientemente largo (unos nueve meses).

El tratamiento de la endometriosis depende de la intensidad del problema. En un estudio realizado sobre mujeres con endometriosis leve, se observó que la mayoría de ellas (un sesenta por ciento) se curaba espontáneamente tras un embarazo. El embarazo natural sería el primer tratamiento que deberían realizar las mujeres con endometriosis leve, pero sin lugar a dudas ésta no es una solución adecuada para todo el mundo.

Para sustituir el embarazo, se realiza el tratamiento con un derivado de la 7-alfa-etinil-testosterona, que provoca numerosos efectos secundarios, como una cierta masculinización externa, y que además no ofrece ninguna ventaja con respecto al no tratamiento en lo que respecta a la infertilidad. También se utilizan otras hormonas, las GnRH agonistas, que producen un estado de deficiencia hormonal que favorece la desaparición de las placas de endometriosis.

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