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Las drogas son sustancias sintéticas o naturales que provocan cambios físicos o psíquicos al ser consumidas. En mayor o menor grado causan dependencia, según sea la sustancia y las características de cada individuo. Su consumo viene acompañado de trastornos que afectan a la persona en sí, a su familia y a la sociedad; deterioran progresivamente la salud del consumidor y sus relaciones, causan deserción escolar o pérdida del trabajo. El uso de drogas ocasiona también maltratos y peleas familiares y, en lo social, provoca marginación, conductas antisociales y aumento de delitos. Entre los adolescentes el uso de alcohol y marihuana funciona como iniciático. Como padres Hay algo que todos sabemos por experiencia: lo peor que podemos hacer ante un problema es esquivarlo. No por eso dejará de existir. En relación con sus hijos, la alternativa a no hablar de un tema significa que escucharán a otro. La droga existe y, aunque no nos guste, está aquí, a nuestro alrededor y como padres debemos estar preparados para enfrentarla. En la actualidad, el consumo de drogas somete a nuestras familias y comunidades a presiones desconocidas hace algunos años atrás. La prevención del uso indebido de drogas comienza desde la concepción de su hijo y continúa durante toda su crianza. Hay que aprender a aceptar las características propias de cada hijo, su particular ritmo de crecimiento, sus habilidades, límites e inclinaciones, aunque no sean las que uno hubiese deseado. No existe escuela que nos enseñe a criar hijos; sin embargo una cosa es segura: si está bien informado, está en mejores condiciones de ayudarlo. Trate de hablar con ellos, aunque no lo haga bien. Si lo intenta, sus hijos van a captar su mensaje: sabrán que son importantes para Ud., que sus conflictos le preocupan, que los quiere y que está tratando de comprenderlos. Aceptemos a nuestros hijos En lo más profundo, el alcohol, las drogas, la música, la ropa, el peinado, o las formas de hablar de los jóvenes son diferentes maneras de expresar rebeldía. Así se manifiesta el proceso de crecer: como la búsqueda de una identidad propia y separada de los padres. Esa rebeldía contra los valores paternos lleva a la propia valoración: así creció Ud. y así ha sido siempre. El problema aparece cuando los chicos eligen una forma de rebeldía que los lastima, destruye su autoestima y, eventualmente, puede matarlos. Lo que debemos saber Hablar con seriedad de la droga requiere información correcta y actualizada y es una muestra de respeto hacia los jóvenes y su problemática. Aquí le acercamos información básica para aclarar sus dudas, atendiendo que lo esencial es plantearse si su hijo es feliz, si tiene algún malestar, cómo ayudarlo y cómo buscar apoyo si el problema le excede. Señales del uso de drogas Al detectarse un problema de adicción, la familia y el adicto deben recurrir de inmediato al tratamiento. El problema está en advertir a tiempo si nuestros chicos están consumiendo drogas. Pero ¿cómo percibirlo? SI lo pregunta de manera directa, es seguro que va a recibir una mentira como respuesta y ya no podrá volver a hablar del asunto. Advertir indicios del uso de drogas requiere que esté alerta, porque no es fácil notar la diferencia entre el comportamiento habitual de los jóvenes y el causado por el uso de drogas. Algunas señales - Pérdida del interés por los deportes y otros pasatiempos; - Frecuentes pedidos de dinero a personas cercanas; - Abandono del grupo de amigos habitual; - Gastos excesivos sin explicación aparente; - Aparecer involucrado en faltas de dinero en la casa, escuela o trabajo; - Ocultar polvos, hierbas u otras sustancias; - Tenencia de píldoras o comprimidos no indicados por un médico; - Poseer boquillas, pipas o jeringas usados en el consumo de drogas. Educar es prevenir Aunque no haya fórmulas mágicas para defenderse de las drogas, prevenir es la medida más efectiva que podemos tomar como padres. Prevenir es un trabajo constante que implica hablar con sus hijos, escucharlos atentamente cuando le hablan, aceptar y no desanimarse. - Respete a sus chicos como personas capaces de participar y opinar en la vida familiar y escolar. - Siembre valores de respeto, disciplina y solidaridad. - Eduque a sus hijos para que se estimen y repeten a sí mismos. - Enséñeles por medio del propio ejemplo. - Asuma posiciones claras y firmes al hablar de drogas. - Fomente la recreación y oriente a sus hijos sobre el uso del tiempo libre. - Relaciónese con los amigos de sus hijos para conocer sus gustos e intereses. - Conozca a los padres de los amigos de sus hijos. Converse con ellos. - Converse frecuentemente con sus hijos y comparta actividades familiares. - Muéstreles las formas sutiles en que se promueven las drogas. - Hable sobre los mensajes que aparecen en los medios de comunicación. Hable con ellos Escúchelos atentamente. Sus hijos necesitan saber que pueden confiar en Ud. No deje que la charla acabe en discusión. Si es necesario, espere hasta calmarse. Aunque no le hagan saber si le escucharon o no y crea que no está llegando a nada, no se desanime. Siga tratando. Hable abiertamente sobre el valor de la honestidad, de la confianza en uno mismo y de la responsabilidad para tomar la decisión acertada. Explíqueles siempre en qué razones basa sus normas y nunca use un tono amenazante. Cuide que sus actos reflejen lo que espera de ellos. Si escucha a sus hijos (si realmente los escucha y sabe leer entre líneas), puede aprender mucho de lo que digan: sobre ellos, sobre el mundo, sobre las drogas. Y también sobre Ud. mismo. El SI más elemental es hablar con el corazón. El NO más importante es no hablar solamente Ud. Aunque a veces lo nieguen, muchos padres no se atreven a hablar con sus chicos de drogas, porque sospechan que ellos saben más sobre eso que muchos adultos. Pero lo que Ud. no sepa puede preguntarlo. Es Importante - Conocer los tipos de drogas más comunes y sus riesgos; - Considerar que pueden encontrarse donde menos se espera; - Poder identificar elementos relacionados con su uso; - Aprender los nombres de las diferentes drogas en la calle; - Reconocer los síntomas en el comportamiento o la apariencia; - Saber cómo buscar ayuda rápidamente.