Palabras clave: mal de altura - Enfermedad de las montañas - soroche - puna - mareo - aclimatación -
Al aumentar la altitud desciende la presión atmosférica, mientras que el porcentaje de oxígeno en el aire permanece constante, por lo que la presión parcial de oxígeno disminuye con la altitud y a 5.500m. es aproximadamente la mitad que a nivel del mar. Hasta el 20% de las personas que ascienden por encima de 2.500m. en menos de 1 día presentan algún grado de mal de altura. Las personas que ya han sufrido un episodio son ligeramente más susceptibles que otras personas en condiciones similares, pero los efectos de la altura varían mucho entre individuos y en el mismo individuo. Los niños pequeños son más susceptibles, y la incidencia desciende de forma lineal al aumentar la edad. La exposición brusca a la altura elevada (despresurización de un avión, globo aerostático) produce una hipoxia intensa aguda y pérdida de conciencia más que un mal de altura. La mayoría de las personas se aclimatan en pocos días a altitudes superiores a 3.000m. Cuanto mayor sea la altitud, más lenta será la aclimatación. Por encima de 5.100m. el deterioro es más rápido, y nadie puede vivir permanentemente a esta altitud. ¿Cómo aclimatarse? La aclimatación consiste en una serie integrada de respuestas que restablecen gradualmente la oxigenación tisular a niveles normales en personas expuestas a la altitud. Las características de la aclimatación son la hiperventilación mantenida con alcalosis persistente parcialmente compensada, el aumento inicial del gasto cardíaco (que es menor que el gasto cardíaco máximo normal), el aumento de la masa de eritrocitos y el aumento de la tolerancia al trabajo anaerobio. Después de muchas generaciones en altura, algunos grupos étnicos se han aclimatado de manera ligeramente diferente. Para tener en cuenta Los síntomas del mal de altura o mal de montaña son: dolor de cabeza, vértigo, nauseas, vómito. La severidad de estos trastornos está en relación directa con la velocidad de ascenso. De manera inversa, estos síntomas desaparecen al descender a las zonas mas bajas. Si una persona tiene alguno de los síntomas, se debe parar inmediatamente el ascenso y esperar 10 o 15 minutos a que desaparezcan esos síntomas. Si no desaparecen hay que descender (por ejemplo 50 o 100 metros) y esperar a que desaparezcan los síntomas. Si desaparecen entonces se puede volver a subir pero a un ritmo más lento. Nunca se debe ascender si ya se tienen síntomas de mal de altura. En la altura siempre empeorará la situación. Hay personas que tienen síntomas de mal de altura a partir de los 2.000 metros aunque en general suele aparecer a partir de los 2.500 metros de altitud. Estos síntomas no diferencian deportistas entrenados de no entrenados, le puede ocurrir a cualquier persona. Nunca se debe infravalorar la situación cuando aparecen estos síntomas. Deténgase y descienda hasta que el cuerpo se haya adaptado.