Palabras clave: glaucoma - colirios - trastornos oculares - lesión del nervio óptico - humor acuoso - oftalmología - ojo - cristalino - córnea - pupila - rayo láser - microcirugía -
El glaucoma es el nombre que recibe un grupo de trastornos oculares, en los que se observa la lesión del nervio óptico, que es la parte del ojo que transmite la información visual del ojo al cerebro. En la parte anterior del ojo sano, hay un líquido transparente llamado el fluido intraocular o humor acuoso. Este fluido fabricado por el cuerpo ciliar provee de oxígeno y nutrientes al cristalino y a la cornea. El humor acuoso sale del ojo por medio de la pupila para luego ser absorbido hacia el torrente sanguíneo. Este sistema de drenaje, es un proceso constante y activo necesario para el buen funcionamiento del ojo. En la mayoría de los tipos de glaucoma, el sistema de drenaje del ojo se tapa y el fluido intraocular -humor acuoso- no puede drenar. La acumulación resultante provoca aumento de presión en el interior del ojo dañando el nervio óptico con la pérdida consiguiente de campo visual. Por lo general, el glaucoma crónico o de ángulo abierto (la forma más común) no presenta síntomas molestos o dolorosos en su comienzo. Usualmente las personas no advierten que padecen glaucoma hasta que el daño del nervio óptico es avanzado y sus consecuencias, perceptibles. "Los enfermos suelen tener los primeros síntomas cuando ya han perdido más del 80% del campo visual". Es posible que la persona que sufre de glaucoma vea perfectamente, pueda leer o manejar sin problemas, mientras el glaucoma va progresando. Una situación que se agrava con la nueva moda de que las personas compren anteojos para ver de cerca, sin hacer antes ninguna consulta oftalmológica. En otros tipos menos frecuentes de glaucoma en nuestra población, como el glaucoma de ángulo cerrado o glaucoma agudo, los síntomas pueden ser los siguientes: visión borrosa, dolor del globo ocular, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, aparición de halos de color alrededor de las luces brillantes y pérdida repentina de la visión. En la Argentina, el 20% de las cegueras evitables son por causa de esta enfermedad. La consulta con el médico se suele realizar en forma tardía ya que al comienzo de la enfermedad raramente hay síntomas. La detección temprana del glaucoma es de suma importancia, debido a que la pérdida de la visión en la mayoría de los casos puede prevenirse, si es que la persona enferma sigue el tratamiento adecuado. Se cree que el factor de riesgo más importante en el desarrollo del glaucoma sería la presión ocular elevada. Sin embargo, éste sigue siendo un tema controvertido en el que se hipotetiza que los factores vasculares tendrían un rol importante, algo que es posible detectar en controles oftalmológicos de rutina. Pero existen otros factores de riesgo: ser diabético o estar medicado con corticoide durante un tiempo prolongado. Diagnóstico y tratamiento Para diagnosticar esta enfermedad, el médico oftalmólogo evalúa durante la consulta diferentes parámetros, entre ellos las características del nervio óptico (oftalmoscopía) y la presión intraocular (tonometría). Si el médico considera que ciertos signos pueden estar asociados con el glaucoma, solicitará estudios secundarios como campo visual computarizado, paquimetría (evalúa el espesor corneal) y estudios del nervio óptico. El objetivo del tratamiento de este trastorno es controlar la progresión del glaucoma previniendo la pérdida del campo visual y la visión. Para eso, suelen utilizarse desde medicamentos en forma de colirios, rayo láser, microcirugía y hasta en algunos casos, dependiendo de las circunstancias individuales de cada persona, la colocación de un implante valvular que regule la presión. Pero, al menos hasta el momento, el campo visual o la visión perdida a consecuencia del glaucoma no puede ser restaurada. Para decirlo brevemente: no existe cura alguna y absoluta para el glaucoma. Sin embargo, con la detección temprana, tratamiento adecuado y una vigilancia cuidadosa, en general se puede controlar el glaucoma, conservando en la mayoría de los casos una visión útil durante toda la vida.