Palabras clave: Aroma a Cielo - obra teatral - anecdotario - Hospital - Alejandro Korn - Melchor Romero -
Leopoldo "Polo" Lofeudo es el autor y director de la obra de teatro "Aroma a Cielo", del hospital de Melchor Romero, representada diversos teatros de La Plata, Chascomús y Magdalena. "Aroma a Cielo" fue definida por la crítica periodística como "una obra inolvidable que desnuda la hipocresía de cierta parte de la sociedad" y se la destacó como "un testimonio conmovedor de las puertas que abre la posibilidad de la expresión". Recibió dos premios "Pepino 88" otorgado al Teatro Independiente en el Coliseo Podestá de La Plata. En esta nota, Lofeudo relata cómo nació la obra y nos brinda su impresión acerca del sentido de su trabajo: A la vera de un camino que conduce a la vieja Sala Lombroso, más precisamente, en el hueco de un eucaliptus centenario, nació esta inspiración que en un principio se llamó "El Sueño Inolvidable". Primero fue un intento; mímicas y expresiones corporales manifestaban a los personajes. Un relato del argumento previamente grabado acompañaba a los mismos. Apenas fue un esbozo de 30 minutos de duración. Pero le fuimos perdiendo el miedo al ridículo, a lo grotesco, y porque no, a la burla. Después de todo (y no seamos hipócritas), acaso el público extrahospitalario, en su mayoría, no nos mira con desdén?, con recelo?. Qué puede hacer un "loco" arriba de un escenario!. Probablemente algo banal, payasezco; una huevada. "Qué puede ser Aroma a Cielo?". Seguramente mostrar el grado de autovalimiento alcanzado por los pacientes a través de tareas domésticas y cotidianas. "Se afeita sin lastimarse el rostro, ceba mate sin volcar el agua, etc., etc., etc.". Bien pudo haber sido eso. Pero entonces la representación la hubiésemos llevado a cabo en una plaza pública, jamás en el escenario de un teatro, al que consideramos un templo. Si nos atrevemos a subir en él, osamos abrir el telón, es porque estamos en condiciones de no desentonar. El arte escénico es para nosotros una liturgia. Por supuesto, debemos puntualizar que no podríamos competir ni siquiera con un actor mediocre. Tenemos conciencia de nuestras limitaciones. Los de afuera, también, teniendo en cuenta nuestras personalidades atípicas. De lo que sí estamos seguros es en la puesta en escena de Aroma a Cielo. Cada una de ellas va acompañada de una total y absoluta entrega, motivada por la pasión y el respeto que sentimos por el teatro y la exhibición de un paciente como actor donde nos vemos expuestos a caminar sobre el filo de la navaja durante las 2 horas que dura la obra. Brillan por su ausencia la chabacanería, los términos soeces, el golpe bajo. Todos y cada uno de los personajes y costumbres de la época, reales o ficticios, son manejados diáfanamente. Escenas de hondo contenido dramático o mordaces, se desarrollan con un lenguaje sutil, aún aquellas donde el mensaje es urticante, serán expresadas con el más alto sentido del humor. A pesar de que ciertos personajes pertenecen al pasado y otros al espacio cósmico, Aroma a Cielo está totalmente actualizada. No ha de extrañar entonces que en algún momento determinado pueda quedar reflejado (entre líneas) alguno que otro integrante de las fatuas farándulas actuales. Más de uno de la platea anónima se sentirá desnudado. Por último, cuál es el mensaje de Aroma a Cielo?: Primero, mostrar a la sociedad que "el loco" de Melchor Romero es un sujeto, no un objeto. Segundo, que un equipo integrado por quijotes, puede todavía, en este medio caníbal, despiadado y cruel, ofrecer una fantasía que algún día privará definitivamente en el mundo mezquino de hoy, como la única verdad de nuestra efímera vida. Mal que les pese a los malos de turno, que muy pronto desaparecerán.