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Tras seis días de conferencia, 248 sesiones de trabajo y cientos de actividades paralelas, la Conferencia Internacional SIDA 2010 ha cerrado hoy sus puertas con el acento puesto en los derechos humanos, la prevención y la universalización del tratamiento para los infectados. Más de 16.000 delegados, unos 850 expertos y 95 ONGs han debatido desde el domingo las estrategias para poner freno a un mal que afecta a 33 millones de personas en todo el mundo, que se contagia cada día a 7.400 personas y que en 2008 causó la muerte de 2 millones de seres humanos. "La conferencia es el comienzo para debatir, enfocar y enfatizar Europa del Este, Asia Central y los problemas que hay allí", declaró Brigitte Schmied, co-presidenta de la Conferencia, en relación a la importancia dada a las regiones del mundo donde la enfermedad se expande con más rapidez. El acceso universal al tratamiento, la importancia de los derechos humanos en la lucha contra el sida y la mejora en la prevención fueron los temas destacados por Schmied. En relación a los derechos humanos, la conferencia ha concluido con un documento oficial, la llamada Declaración de Viena, en la que se advierte de que la criminalización y la represión como estrategias de lucha contra la drogadicción están "alimentando" la epidemia de VIH. En ese sentido, Schmied apostó por las políticas de reducción de daños, como el intercambio de jeringuillas o drogas de sustitución, y, en general, por un acercamiento científico y no penal al tema. Al cierre de la reunión, la declaración ha sido subscrita por 12.725 personas. Por su parte, el presidente de la conferencia, Julio Montaner, alertó del descenso previsto de las portaciones de los países industrializados al Fondo Mundial contra el sida. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, envió un mensaje por vídeo a la sesión de clausura, en el que reiteró el compromiso de su país con esta lucha y dijo que ha pedido a su administración redoblar "esfuerzos para prevenir y tratar el sida/VIH", tanto en su país como en todo el mundo. Manfred Nowak, relator especial de la ONU sobre la tortura, se refirió hoy a la falta de voluntad política de muchos gobiernos para solventar el serio problema del sida en las cárceles. Las malas condiciones de vida en los centros penitenciarios de muchos países, con carencia de asistencia médica, de jeringuillas y de preservativos, provoca que la tasa de prevalencia del sida sea muy elevada. Nowak recordó que 30 millones de personas entran y salen de las prisiones cada año, muchas de ellas infectadas de VIH, por lo que "no sólo es un problema de salud en las prisiones, sino de salud pública" en general. La conferencia de Viena ha entregado el testigo a Washington, que organizará este evento bienal en 2012. En la sesión de clausura, el profesor de medicina ugandés Elly Katabira, asumió la presidencia de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, por sus siglas en inglés) hasta 2012.