Palabras clave: Accidente cerebro vascular - ACV - salud - enfermedades - prevención - cerebro - isquémico - hemorrágico - flujo sanguíneo - vasos - coágulo de sangre - arteria - embolia -
Un accidente cerebrovascular, también conocido como derrame cerebral o infarto cerebral, se produce cuando el flujo sanguíneo a una parte del cerebro se interrumpe debido a que un vaso sanguíneo en dicho órgano se bloquea o se rompe, según la enciclopedia de Medicina Medline Plus. Si se detiene el flujo sanguíneo durante más de unos pocos segundos, el cerebro no puede recibir sangre y oxígeno. Las células cerebrales pueden morir, causando daño permanente. Hay dos tipos principales de accidente cerebrovascular: accidente cerebrovascular isquémico y accidente cerebrovascular hemorrágico. El accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre. Esto puede suceder de dos maneras: o bien se puede formar un coágulo en una arteria que ya está muy estrecha, lo cual se denomina trombo. Si bloquea la arteria completamente, se denomina un accidente cerebrovascular trombótico. Un coágulo se puede desprender de alguna parte en el cuerpo y viajar hasta el cerebro para bloquear una arteria más pequeña. Esto se denomina embolia. Los accidentes cerebrovasculares isquémicos pueden resultar del taponamiento de las arterias, una afección llamada arteroesclerosis. Esto puede afectar las arterias dentro del cerebro o las arterias en el cuello que llevan sangre al cerebro. La grasa, el colesterol y otras sustancias se acumulan en la pared de las arterias formando una sustancia pegajosa llamada placa. Con el tiempo, la placa se acumula. Esto a menudo dificulta el flujo apropiado de la sangre, lo cual puede provocar que ésta se coagule. Un accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo en parte del cerebro se debilita y se rompe, provocando que la sangre se escape hacia el cerebro. Síntomas de un ACV - Falta de sensación o debilidad en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo - Confusión repentina - Problemas esporádicos para hablar o entender - Dificultad para ver con uno o los dos ojos - Dolor de cabeza fuerte y repentino sin causa conocida - Problemas para caminar, mareo y pérdida de equilibrio o coordinación